Como era de prever, so pena de producir una catástrofe en el sector, ex artículo 15 del Real Decreto-ley 11/2008, de 1 de julio, se dispone una prórroga por un año para los incentivos fiscales al cine, en los siguientes términos:

“Artículo 15. Medidas de fomento a la producción de largometrajes.

           1. El apartado 2 del artículo 38 del texto refundido dela Leydel Impuesto sobre Sociedades, aprobado por Real Decreto Legislativo 4/2004, de 5 de marzo, mantendrá su vigencia hasta los períodos impositivos que se hayan iniciado antes de 1 de enero de 2013, y quedará derogado con efectos para los períodos impositivos que se inicien a partir de esa fecha.

           2. Las deducciones establecidas en el citado apartado 2 del artículo 38, pendientes de aplicación al comienzo del primer período impositivo que se inicie a partir de 1 de enero de 2013, podrán aplicarse en el plazo y con los requisitos establecidos en el capítulo IV del Título VI de la Leydel Impuesto sobre Sociedades, según redacción vigente a 31 de diciembre de 2012. Dichos requisitos son igualmente aplicables para consolidar las deducciones practicadas en períodos impositivos iniciados antes de aquella fecha.”

Estas “medidas de fomento”, que se han venido articulando mediante la constitución de Agrupaciones de Interés Económico, han demostrado ser un vehículo adecuado para la entrada de inversión privada en el Cine. Es una inversión muy interesante fiscalmente, siempre y cuando la Película en que se invierta esté gobernada por Productoras cinematográficas “serias”, entendiendo por tales aquellas que conseguirán dos cosas aparentemente muy simples: terminar la Película y “hacer los deberes” legales, es decir, cumplir con todos los requisitos exigidos por la diferente normativa, del ICAA (Ministerio de Cultura), AEAT, Seguridad Social, CCAA de existir, etc.

En mi opinión, es mucho más importante para un inversor ajeno al gremio “embarcarse” en este sector previo estudio del CV empresarial de la o las Productoras Ejecutivas (que sean “cumplidoras y formales”, como diría mi abuela), que por el Proyecto en sí mismo. Esto será importante para tener hipotéticos beneficios, pero lo primero es fundamental para el éxito de la aplicación de los beneficios fiscales en sí mismos.

Nótese que la prórroga es por un periodo impositivo, con las elecciones a pocos meses vista… ¿qué sucederá si, como es previsible los españoles decidimos un cambio en el encargo de gobernar?

Personalmente creo que los apoyos fiscales al cine deben seguir existiendo y evolucionando. Es la única manera de conseguir acercar el miedoso dinero privado al tan temido gremio de “la farándula”. Es imperativo profundizar en la profesionalición del sector cinematográfico en su vertiente empresarial, y para ello es imprescinidible que los financieros nos vayan conociendo, constatando los grandes profesionales que en número creciente van accediendo a llevar las riendas del cine español, y viéndonos como otro producto de inversión más.

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