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“La piel que habito” es una película de visionado imprescindible para cualquier  cinéfilo. Tiene además el mérito de ser una película también para el gran público, porque posee unos ingredientes que la hacen muy atractiva para cualquiera: unas grandísimas interpretaciones de los actores, Banderas está más guapo que nunca, la historia intriga, inquieta y engancha, la estética es sencillamente maravillosa (como todo lo que plantea mi querido Antxon Gómez), la música de Alberto Iglesias es magnífica….

Todo esto estará repetido por la crítica en los medios de comunicación, y mucho mejor expresado de lo que yo pueda hacer. Lo que quiero decir va para ese grupo de “super-fans” de Almodóvar desde los tiempos de “Pepi, Lucy…”, que llegamos al delirio con Sor Estiércol y Sor Rata de Callejón de “Entre tinieblas” y con la escena de la pata de jamón de “Qué he hecho yo para merecer esto”.

Tuve la suerte de asistir al pase en la Academia en el pasado mes de julio, presentado por Almodóvar puesto que se trataba de un homenaje a José Luis Alcaine. Allí estaba él en persona, expresándose con sencillez y cercanía, como cabe esperar de cualquiera que se dirija a sus colegas. Por magia del cine se hizo presente otro antiguo compañero de viaje: Antonio Banderas. De repente, volvía a cerrarse el cículo, muchos años después, y vi lo absurdo de esperar que Almodóvar continuara haciendo las mismas películas, simplemente porque ya no somos los mismos.

No entiendo a sus detractores: La película que Almodóvar tiene que hacer, con el jugo exprimido a esos 30 años transcurridos desde “Pepi, Luci” es, ni más ni menos, “La piel que habito”. Sus incondicionales tenemos que disfrutar de su madurez, de la plenitud de Banderas y de la nuestra propia, porque “Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos” que diría Neruda. Somos distintos, pero no necesariamente peores, como se prueba con este peliculón.

Para nostálgicos, no está todo perdido: atención al personaje del hijo “chungo” de Marisa Paredes, que no tiene nada que envidiar a los personajes frikis de los 80.

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